¿Por qué la web necesita trabajar para mujeres y niñas?

ESTADOS UNIDOS | Análisis | Por Web Foundation – En el aniversario número 31 de la World Wide Web, nuestro fundador e inventor de la web, Tim Berners-Lee, reflexiona sobre los desafíos a los que nos enfrentamos para poder cumplir con nuestra visión de una web para todos.

Cuando el mundo celebró el 30 aniversario de la web el año pasado, recordamos las maravillas que la web ha permitido, así como todo lo que estamos en riesgo de perder si no luchamos por ella. Yo les pedí a todos y todas que se unieran y que hiciesen lo posible para asegurar que los próximos 30 años de la web sean aún mejores que los anteriores.

Un año después, con la ayuda de activistas, académicos, funcionarios de gobiernos y representantes de empresas de todo el mundo, la Web Foundation ha creado y publicado un Contrato para la Web que ha recibido el respaldo de empresas, instituciones, y miles de organizaciones de la sociedad civil e individuos particulares. Un Contrato diseñado para proteger y dar forma a una web segura, empoderadora y disponible para todos y todas.

Cada vez está más claro que no podremos lograr los objetivos de este contrato a menos que abordemos una tendencia peligrosa de la que oímos hablar cada vez más a nuestras socias a nivel mundial y a quienes trabajan en primera línea: la web no está sirviendo a las mujeres y a las niñas.

El mundo ha logrado importantes avances de cara a la igualdad de género, gracias al impulso incesante de activistas en todo el mundo. No obstante, me preocupa mucho que los peligros a los que se enfrentan las mujeres y las niñas en la web (especialmente las niñas de grupos minoritarios, las de las comunidades LGBTQ+ y de otros grupos marginalizados) amenacen ese progreso.

Esto debería preocuparnos. Los derechos de las mujeres son derechos humanos y son fundamentales para una sociedad sana, capaz tanto de reducir la pobreza y las enfermedades como de mejorar la educación y el crecimiento económico.

Y depende de todos y todas hacer que la web funcione para todos y todas. Eso requiere la atención de quienes dan forma a la tecnología, tanto quienes ocupan cargos ejecutivos y de diseño de tecnologías, como quienes ocupan cargos en la academia y la función pública. Por eso sumo mi voz a las de muchas miles de personas que reclaman cambios.

Hay tres áreas que son particularmente preocupantes.

En primer lugar, unamayoría de las mujeres del mundo todavía no están conectadas a Internet, en gran parte porque no pueden pagarlo, o porque no tienen acceso a la tecnología necesaria o las habilidades para aprovecharla. Los varones tienen un 21% más de probabilidades de tener acceso a Internet que las mujeres; esta cifra asciende hasta el 52 % cuando nos enfocamos en los países menos desarrollados del mundo. Esta brecha refuerza las desigualdades existentes e impide que millones aprovechen la web para aprender, obtener beneficios y lograr que se escuche su voz.

En segundo lugar, para muchas que sí están en línea, la web simplemente no es lo suficientemente segura. Una nueva investigación de la Web Foundation y la Asociación Mundial de Guías Scouts descubrió que más de la mitad de las mujeres jóvenes encuestadas han experimentado violencia en línea; incluidos el acoso sexual, mensajes amenazantes o la redistribución de fotos íntimas sin su consentimiento. El 84 % opina que el problema está empeorando.

Tal abuso lleva a que mujeres abandonen sus lugares de trabajo y hace que las niñas falten a la escuela, daña las relaciones y provoca una enorme angustia. El abuso en línea silencia a las mujeres y priva al mundo de sus opiniones e ideas, empujando a mujeres periodistas y políticas fuera de las redes sociales y sus lugares de trabajo.


Tim y Rosemary Berners-Lee con las mujeres jóvenes de un centro de habilidades tecnológicas en Nigeria | Web Foundation CC-BY-4.0

Este escenario atenta contra el aprovechamiento de las enormes oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la comunicación. Una joven integrante de un centro de competencias tecnológicas que visité en Nigeria dirige un negocio de cáterin a través redes sociales. La misma plataforma que le permite llegar a sus clientes también la expone al acoso sexual por parte de extraños de manera diaria y constante.

En tercer lugar, otras formas de discriminación en línea contra las mujeres permanecen ocultas. Los sistemas de inteligencia artificial están ganado espacios en los procesos diseñados para juzgar nuestras habilidades y definir nuestras oportunidades. Si se diseñan adecuadamente, estos sistemas podrían ayudar a hacer del mundo un lugar más justo. Pero con demasiada frecuencia los algoritmos reproducen e incluso acentúan las desigualdades existentes.

En 2018, una importante herramienta para la automatización de procesos de reclutamiento fue puesta en desuso cuando quedó en evidencia que sistemáticamente subestimaba a las mujeres, debido a que fue entrenada utilizando datos históricos de cuando eran los varones quienes desempeñaban esos roles.

Muchas empresas están trabajando duro para hacer frente a esta discriminación. Pero a menos que dediquen recursos y diversifiquen la conformación de sus equipos para mitigar sesgos, corren el riesgo que la discriminación se propague a una velocidad y escala nunca antes vistas.

Ante la creciente crisis que representa la desigualdad de género en línea, la respuesta de los gobiernos y las empresas ha sido demasiado lenta y demasiado débil.

El brote de coronavirus demuestra lo urgente que es la necesidad de actuar. Cuando las oficinas y las escuelas cierran, la web es un salvavidas que nos permite seguir trabajando, educando a nuestros hijos y accediendo a información vital para mantenernos seguros y saludables. Un mundo en el que tantas mujeres y niñas se ven privadas de acceder a algo tan fundamental es completamente inaceptable. Ahora, más que nunca, la web tiene que funcionar para todos y todas.

2020 es un año de oportunidades para el cambio. Este año se cumplen 25 años desde que 189 países acordaran un ambicioso plan global para empoderar a las mujeres, y estamos a sólo diez años de la fecha límite global para alcanzar la igualdad de género. Esta desigualdad será el foco de atención de representantes y autoridades políticas del escenario global.

En particular se destacan tres eventos organizados por la ONU, en el cual empresas, gobiernos y a la sociedad civil están llamadas a establecer las acciones y compromisos necesarios para empoderar a las mujeres. Hacer que la web funcione para las mujeres, las niñas y otros grupos marginalizados (y por lo tanto para todos y todas), debería ser un componente central de esos compromisos.

Abordar la desigualdad de género en línea será una prioridad central para la Web Foundation en 2020 y en años venideros. Continuaremos investigando los peligros que acechan en línea, así como las necesidades en materia de políticas públicas, para cerrar la brecha digital de género y para abogar por políticas que empoderen a las mujeres. Lo haremos junto con organizaciones socias de nuestra red sobre Derechos de Mujeres en Línea, tales como IT for Change en India, la Red de Mujeres de Uganda y Sulá Batsú en Costa Rica.

También forjaremos nuevas alianzas para hacer campaña contra el abuso en línea y trabajaremos con empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil en el diseño de políticas y productos innovadores. Además, trabajaremos con quienes han respaldado el Contrato para la Web para asegurarnos de que cumplan con sus compromisos de hacer que Internet esté disponible, y sea una herramienta empoderadora y segura, especialmente para las mujeres y otros grupos sistemáticamente excluidos.

En 2020, debemos canalizar el espíritu ambicioso y colaborativo del Contrato para la Web para abordar la brecha digital de género y los daños en línea contra mujeres y niñas:

Priorizar el problema: 2020 debe ser el año en que los gobiernos y las empresas aborden los daños que sufren las mujeres cuando están en línea como la máxima prioridad.

Proporcionar mejores datos: las empresas y los gobiernos deben hacer frente al agujero negro de datos en torno a la violencia en línea, registrando y publicando sistemáticamente datos sobre lo que las mujeres experimentan cuando están conectadas.

Incluir la “igualdad de género por diseño”: los gobiernos y las empresas deben crear todos los productos, políticas y servicios con base en datos y el diálogo con mujeres de todos los entornos.

Construir protecciones legales: los gobiernos deben promulgar leyes que responsabilicen a los perpetradores de violencia de género en línea, así como recurrir a las fuerzas del orden público para que respondan y tomen acción cuando se infrinjan esas leyes.

Ser participantes activos: todos debemos alzar la voz cuando presenciamos acciones en línea que dañan a las mujeres y las niñas.

El llamamiento a la acción es decisivo e inaplazable. Al responder juntos, podemos crear una web mejor y más fuerte; una que empodere y fomente la igualdad y que sirva a todas y cada una de las personas que habitan el planeta.


Fuente: WebFoundation | Estados Unidos | press@webfoundation.org


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